A
cientos de partidarios de Morsi detenidos por las autoridades egipcias se les
han negado sus derechos legales, afirma Amnistía Internacional en un nuevo
informe publicado hoy. La organización ha reunido testimonios de detenidos que
dijeron que les habían sometido a palizas, descargas eléctricas o golpes con
culatas de fusiles durante la detención.
Las
autoridades egipcias deben respetar el derecho a las debidas garantías
procesales de los detenidos, que podrían ser acusados de incitar a la violencia
o de participar en ella en las últimas dos semanas. Las denuncias de malos
tratos deben ser investigadas con urgencia.
“En
este momento de polarización y división extremas, es más importante que nunca
que la Fiscalía General demuestre que es realmente independiente y no está
politizada ?ha declarado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa
Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
Estos casos podrían ser vistos como una mera represalia más que como justicia.”
Desde
la noticia de la destitución del presidente Mohamed Morsi el 3 de julio, varios
abogados han comunicado a Amnistía Internacional la detención de más de 660
hombres solamente en El Cairo, entre los que hay líderes destacados de la
Hermandad Musulmana y de su rama política, el Partido de la Libertad y la
Justicia. Muchos fueron detenidos el 8 de julio durante los actos violentos en
torno al Club de la Guardia Republicana, que se saldaron con la muerte de al
menos 51 partidarios de Morsi.
Aunque
finalmente se ordenó la libertad de parte de los 650 detenidos, los abogados
han dicho a la organización que un número desconocido de ellos sigue en
detención porque no pueden pagar sus fianzas de entre 1.000 y 1.500 libras
egipcias (entre 140 y 700 dólares estadounidenses). Se desconoce aún el
paradero del presidente depuesto y de su equipo de ayudantes.
Amnistía
Internacional teme que sus condiciones de reclusión equivalgan a una
desaparición forzada. No se ha informado a los familiares que han preguntado
por el paradero y la suerte de sus parientes, que al parecer no han comparecido
ante un juez ni han tenido acceso a un abogado.
“Será
imposible establecer la confianza en el sistema de justicia si sólo se detiene
a los partidarios de Morsi y de la Hermandad Musulmana mientras se exime de
responsabilidad a las fuerzas de seguridad de los homicidios ilegítimos y su
inacción a la hora de proteger a los manifestantes de la violencia”, declaró
Hassiba Hadj Sahraoui.
“Todas
las personas tienen derecho a las debidas garantías procesales, con
independencia de lo que piensen las autoridades de su filiación política o de
su cargo. Mohamed Morsi y su equipo, como cualquier otro, deben disfrutar de
sus derechos básicos, incluido el acceso inmediato a sus abogados y a su familia.”
En
virtud del derecho internacional, todos los detenidos deben ser puestos en
libertad o acusados formalmente sin demora de un delito reconocible. Cualquier
persona privada de libertad debe tener asimismo el derecho a recurrir ante un
juez la legalidad de su detención, así como acceso a su abogados y a su
familias, y a recibir el tratamiento médico que pueda necesitar. Los abogados
deben poder asistir a sus clientes sin impedimentos.
Amnistía
Internacional insta a las autoridades egipcias a que abran investigaciones
exhaustivas sobre los informes de palizas y malos tratos a detenidos,
especialmente durante la detención en las proximidades del Club de la Guardia
Republicana, incluidos golpes con culatas de fusiles y descargas eléctricas.
Los detenidos también dijeron que en las comisarías de policía les habían
vendado los ojos y les habían interrogado unos hombres que creían que eran
agentes de inteligencia de la Agencia Nacional de Seguridad, práctica con
inquietantes reminiscencias de las tácticas de la era Mubarak. Algunos
detenidos recién puestos en libertad también denunciaron que no les habían
permitido llamar a sus familias ni a sus abogados.
El
ex detenido Mostafa Ali dijo que, tras la detención, las fuerzas de seguridad les
obligaron a él y su esposa a arrastrarse sobre cristales rotos. Ali y su esposa
se habían refugiado en un edificio vecino tras la dispersión de la protesta
ante el Club de la Guardia Republicana. Las fuerzas de seguridad les esposaron
juntos a él y a otros detenidos y luego les obligaron a todos a arrastrarse por
el suelo. Ali también denunció que les habían golpeado y aplicado descargas
eléctricas.
Con
al menos nueve líderes destacados y simpatizantes de la Hermandad Musulmana ya
detenidos, se han dictado también órdenes de detención contra otras figuras
prominentes de la Hermandad, incluido el guía espiritual del grupo. El abogado
jefe de la Hermandad, Abdelmonim Abdelmaqsoud, está recluido en la prisión de
Tora, al sur de El Cairo.
"Incumbe
a la acusación y a las autoridades procesar y presentar pruebas que respalden
las acusaciones que pesan contra ellos”, dijo Hassiba Hadj Sahraoui. Sin
pruebas que puedan comprobarse ante un tribunal, esto es otra campaña de
represión contra la Hermandad Musulmana.”
Inmediatamente
después de que el ejército anunciara la destitución del presidente el 3 de
julio, se suspendieron las emisiones de al menos seis emisoras de televisión
partidarias de Morsi, cuyos estudios fueron asaltados posteriormente. Al día
siguiente, el Partido de la Libertad y la Justicia anunció que la imprenta
estatal se había negado a imprimir el diario del Partido. El domingo, la
Fiscalía General congeló los bienes de 14 hombres relacionados con la Hermandad
Musulmana y los partidos que la respaldan.
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