miércoles, 9 de septiembre de 2026
martes, 8 de septiembre de 2026
El caso de los cinco detenidos desaparecidos de septiembre
Alejandro Pinochet, Julio Muñoz, Manuel Sepúlveda, Gonzalo Fuenzalida y José Peña son los cinco últimos detenidos desaparecidos de la dictadura militar durante septiembre de 1987.
Alejandro Pinochet, Julio Muñoz Otárola , Manuel Sepúlveda Sánches, Gonzalo Fuenzalida y José Peña Maltés tenían en común la juventud y la militancia en el Partido Comunista y en el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.
La dictadura cívico militar los hizo desaparecer por estar vinculados con el Frente Patriótico, mediante las distintas persecuciones que realizaba la CNI contra dicha organización meses antes con la "Operación Albania", en junio de 1987, y el secuestro de un oficial del ejército durante el 1 de septiembre de ese mismo año.
Los cinco detenidos desaparecidos
Alejandro Pinochet Arenas, de 23 años, fue buscado en febrero y septiembre de 1986 por una orden del Fiscal Torres en relación al atentado al dictador Augusto Pinochet. Alejandro habría sido bajado por la fuerza de un microbús en la calle Compañía con Amunátegui a eso de las 15.30 horas del 7 de septiembre de 1987.
Julio Muños Otárola, de 34 años, fue trabajador de la mina el Teniente y fue buscado en la casa de su familia en Rancagua por civiles. Tenía una orden de detención dictada por el Fiscal Torres en el proceso de la muerte de un carabinero Miguel Vázquez.
Manuel Sepúlveda Sánchez, de 28 años, casado con domicilio en Valparaíso. Viajó a Santiago para buscar trabajo, debiendo regresar al puerto el 7 de septiembre. Testigos declararon que habría subido a un furgón utilitario celeste a las 9:15 del 10 de septiembre en la esquina de Catedral con San Martín.
Gonzalo Fuenzalida, de 26 años, fue visto por última vez el 8 de septiembre. Novio de Patricia Cancino, detenida desde el 4 de octubre luego que su casa fuera allanada en tres oportunidades en búsqueda de Fuenzalida, quien a la vez es hermano de Manuel Fuenzalida, condenado por ley de control de armas.
José Peña Maltés, de 36 años, regresó a Chile desde Francia después de 11 años de exilio. Su madre recibió una llamada anónima donde denunciaba su desaparición.
Todos los casos fueron presentados con recurso de amparo, los cuales fueron rechazados por parte del Tercer Juzgado del Crimen.
Juicio y Castigo a los represores
El 22 de marzo de este año, la Corte Suprema condenó a 33 agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), del Batallón de Inteligencia del Ejército (BIE) y del Comando de Aviación del Ejército, quienes estuvieron involucrados en el secuestro calificado de los cinco frentistas.
En la investigación de la causa el ministro en visita Mario Carroza logró establecer que las cinco víctimas fueron secuestradas en represalia por el plagio del coronel de Ejército Carlos Carreño (ocurrido el 1 de septiembre de 1987) y hechas desaparecer en un operativo conjunto entre la CNI, el BIE y el Comando de Aviación del Ejército donde los cuerpos fueron arrojados al mar en las costas de Quintay.
Los cinco miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez fueron trasladados al Cuartel Borgoño de la CNI, y "antes de la liberación del Coronel Carreño en Brasil, no siendo posible efectuar un canje, se decide por los organismos de seguridad la eliminación de los detenidos", señala uno de los informes del ministro en visita Mario Carroza.
"Organizan un operativo que permite sacar los cinco cuerpos como bultos del recinto en que se encontraban privados de libertad, al parecer sin vida o previamente drogados, y fueron transportados en un helicóptero del Comando de Aviación del Ejército desde el Fuerte Peldehue hasta las costas de Quintay, donde finalmente se arrojaron sus cuerpos al mar atados a durmientes"
.Los 33 agentes fueron condenados con penas entre 10 y tres años, además con el privilegio de mantenerse en la cárcel Punta Peuco.
La Izquierda Diario
lunes, 7 de septiembre de 2026
A 40 años del Tiranicidio.
El 7 de septiembre de 1986, Chile fue escenario de una de las acciones político militar más audaces desarrolladas contra la dictadura civil militar.
El Frente Patriótico Manuel Rodríguez llevó adelante la denominada Operación Siglo XX, una acción que tenía como objetivo ajusticiar al dictador Augusto Pinochet Ugarte, principal responsable de años de represión, persecución, tortura, asesinatos, desapariciones y violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos en Chile.
En una acción cuidadosamente planificada, un grupo de 21 combatientes y una mujer decidió enfrentar directamente a la dictadura. El lugar escogido fue la cuesta Achupallas, en el Cajón del Maipo, por donde transitaba la comitiva que trasladaba al dictador luego de pasar el fin de semana en su residencia de descanso.
Aquel 7 de septiembre, las y los combatientes Rodriguistas desplegaron una operación que buscaba golpear el corazón mismo de la tiranía. La caravana fue atacada con armamento y explosivos, en una acción que quedó grabada para siempre en la memoria del pueblo y de quienes lucharon contra uno de los períodos más oscuros de la historia de Chile.
La Operación Siglo XX no puede comprenderse únicamente como un hecho aislado, fue parte de una época marcada por la resistencia popular y por la decisión de miles de hombres y mujeres que, desde distintos espacios, enfrentaron a una dictadura que había impuesto el terror como forma de dominación. En las poblaciones, universidades, sindicatos, campos y lugares de trabajo se desarrollaron múltiples formas de organización y lucha contra el régimen.
A 40 años de aquella jornada, la memoria de quienes participaron en la resistencia sigue siendo parte de la historia de un pueblo que no se resignó. Recordar la Operación Siglo XX es también rescatar las voces de sus protagonistas, de quienes asumieron enormes riesgos convencidos de que era necesario terminar con la tiranía y avanzar hacia la recuperación de la libertad y la dignidad para nuestro pueblo.
La historia oficial muchas veces ha intentado reducir aquellos acontecimientos, silenciar a sus protagonistas o presentar la resistencia únicamente desde la mirada del poder. Sin embargo, la memoria popular continúa viva en los testimonios, en las familias, en las organizaciones sociales y en quienes siguen levantando las banderas de la justicia y la dignidad.
¡Porque un pueblo que conoce su historia puede defender su memoria!
domingo, 6 de septiembre de 2026
Romería en Santiago conmemora 53 años del golpe exigiendo el fin de la impunidad Organizaciones sociales y políticas marcharon hacia el Cementerio General para exigir justicia y rechazar eventuales indultos por violaciones a los derechos humanos.
Entre las figuras del mundo político que se sumaron a la caminata ciudadana destacó la exministra y excandidata presidencial Jeannette Jara. La dirigenta enfatizó la urgencia de preservar la discusión sobre las violaciones a los derechos fundamentales, vinculando su participación a los recientes y crueles improperios emitidos por el Presidente de Argentina. Además, recalcó que la búsqueda de justicia no es una tarea exclusiva de las agrupaciones de familiares, sino un deber ético que interpela a toda la sociedad chilena.
Por su parte, el senador comunista Daniel Núñez centró su mensaje en el rechazo categórico a cualquier eventual beneficio penitenciario para los responsables de crímenes de lesa humanidad. El legislador advirtió sobre los peligros de establecer escenarios de impunidad tanto para los delitos cometidos durante la dictadura como para las vulneraciones ocurridas en el marco del estallido social. A esta postura se sumó Irací Hassler, quien a través de sus plataformas digitales reafirmó el compromiso de alzar la voz para asegurar garantías de no repetición y repudiar los indultos.
El desplazamiento de la multitudinaria columna ciudadana requirió un operativo vial especial en el centro de la capital. Carabineros implementó cortes y desvíos de tránsito progresivos que afectaron principalmente el eje Alameda-Providencia, la calle San Antonio y la Avenida Recoleta, normalizándose el flujo vehicular una vez que los asistentes ingresaron a la explanada del camposanto.
Radio U de Chile
sábado, 5 de septiembre de 2026
El 4 de septiembre de 1989, hace treinta y siete años, fue asesinado en Santiago Jécar Neghme Cristi, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR)
El 4 de septiembre de 1989, hace treinta y siete años, fue asesinado en Santiago Jécar Neghme Cristi, dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y una de las figuras más destacadas de la izquierda revolucionaria chilena de los últimos años de la dictadura. Su asesinato, ejecutado cuando el régimen de Augusto Pinochet atravesaba sus últimos meses formales, debe ser recordado como lo que fue: un acto de terrorismo de Estado y uno de los últimos asesinatos políticos de la dictadura. Neghme había participado activamente en la reconstrucción de una intervención política pública del MIR y denunciaba precisamente los límites de una transición pactada que preservaba instituciones, mandos, aparatos de inteligencia y estructuras represivas heredadas del régimen militar. Su muerte no fue, por tanto, un episodio marginal de una violencia que se extinguía, sino una expresión brutal del poder que continuaba operando mientras se preparaba el traspaso institucional hacia el gobierno civil.
Conmemorar a Jécar Neghme exige, además, rechazar la cómoda periodización según la cual el terrorismo estatal habría concluido simplemente con la entrega de la banda presidencial a Patricio Aylwin en marzo de 1990. Los asesinatos selectivos, la persecución política y la acción de organismos policiales y de inteligencia continuaron durante la llamada transición, golpeando especialmente a organizaciones y militantes de la izquierda revolucionaria. Cambiaron las formas institucionales y la conducción política del Estado, pero una parte sustancial de sus dispositivos coercitivos sobrevivió y fue utilizada bajo las nuevas autoridades. Desde esta perspectiva, el asesinato de Neghme se encuentra en la frontera histórica entre dos momentos profundamente conectados: cierra la larga nómina de crímenes políticos de la dictadura y anticipa la violencia estatal que acompañaría los primeros años de la transición. Recordarlo no constituye solamente un ejercicio de memoria: significa interrogar la continuidad histórica del Estado burgués, sus aparatos represivos y una impunidad que permitió que el terror político sobreviviera al régimen que lo había institucionalizado.
NO olvidamos a 56 Años de la elecciones presidenciales El viernes 4 de septiembre de 1970 se llevó a cabo una de las elecciones presidenciales más trascendentales de la historia de Chile. En aquella jornada, Salvador Allende Gossens
NO olvidamos a 56 Años de la elecciones presidenciales
El viernes 4 de septiembre de 1970 se llevó a cabo una de las elecciones presidenciales más trascendentales de la historia de Chile. En aquella jornada, Salvador Allende Gossens, candidato de la coalición de izquierda Unidad Popular, obtuvo la primera mayoría relativa, superando al expresidente Jorge Alessandri, representante de la derecha, y a Radomiro Tomic, candidato del Partido Demócrata Cristiano.
Para Allende, esta fue su cuarta postulación a la Presidencia de la República, luego de haber participado anteriormente en las elecciones de 1952, 1958 y 1964. Su triunfo electoral se produjo en un contexto de creciente polarización y profundas transformaciones políticas y sociales, en el que amplios sectores populares impulsaban cambios estructurales para el país.
Sin embargo, al no alcanzar ninguno de los candidatos la mayoría absoluta de los votos, la Constitución vigente en ese período establecía que la decisión final debía ser resuelta por el Congreso Pleno, el cual debía escoger entre las dos primeras mayorías. La estrecha diferencia entre Salvador Allende y Jorge Alessandri convirtió al Partido Demócrata Cristiano en un actor decisivo para la definición presidencial.
En medio de este escenario político, y antes de la sesión del Congreso que debía realizarse el 24 de octubre, sectores de extrema derecha intentaron impedir la llegada de Allende al gobierno. En ese contexto se produjo el atentado contra el comandante en jefe del Ejército, general René Schneider, quien fue secuestrado y posteriormente asesinado. El crimen provocó una profunda conmoción en el país, pero no logró impedir que el proceso institucional continuara.
Finalmente, el Congreso Pleno ratificó la victoria de Salvador Allende, eligiéndolo Presidente de Chile con 153 votos, frente a los 35 obtenidos por Jorge Alessandri. De esta manera, se abrió un nuevo período en la historia del país, marcado por el intento de construir profundas transformaciones sociales, económicas y políticas a través de la vía institucional y con el protagonismo de las organizaciones populares.
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