La desaparición de la Papay Julia Chuñil continúa siendo un enigma. A pesar del tiempo transcurrido, las investigaciones no han logrado esclarecer qué ocurrió ni determinar su paradero. Sin embargo, mientras las respuestas siguen ausentes, el Estado ha concentrado sus esfuerzos en la búsqueda de supuestos responsables, manteniendo encarcelado a uno de sus hijos, Javier Troncoso Chuñil, acusado de un presunto crimen contra su madre sobre la base de antecedentes que, según la familia y organizaciones de apoyo, aún no han sido plenamente corroborados.
Para sus cercanos, esta situación representa una doble injusticia: por una parte, la desaparición de la Papay Julia sigue sin resolverse y por otra se mantiene la persecución judicial contra un integrante de su propia familia, mientras las interrogantes fundamentales del caso permanecen sin respuesta. Entretanto, quienes pudieran tener información relevante sobre lo sucedido continúan sin ser identificados ni llevados ante la justicia.
Julia Chuñil era reconocida por su compromiso con la defensa del medio ambiente, la protección del bosque nativo y la preservación del territorio ancestral mapuche. Su labor la convirtió en una figura respetada dentro y fuera de su comunidad, lo que ha llevado a diversas organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos a exigir una investigación exhaustiva, transparente e independiente.
A 19 meses de su desaparición, las movilizaciones y actividades de denuncia han disminuido en cantidad, pero no han desaparecido y desde distintos puntos del país aún surgen voces solidarias que se niegan a olvidar su caso que continúan demandando verdad y justicia. Familiares, comunidades mapuche, organizaciones sociales y defensores de los derechos humanos mantienen viva la exigencia de esclarecer los hechos.
La pregunta sigue resonando con fuerza en cada acto de solidaridad, en cada manifestación y en cada espacio de memoria y denuncia: ¿Dónde está Julia Chuñil? Mientras no exista una respuesta clara y convincente, la demanda por verdad y justicia continuará siendo una tarea pendiente para el Estado y una causa vigente para quienes se niegan a que su desaparición quede en el olvido