En la manifestación hombres y mujeres, portaban en sus manos arpilleras confeccionadas colectivamente, donde a través de colores, bordados y símbolos relataban la historia del destierro palestino, los bombardeos, los campos de refugiados y la permanente lucha por la dignidad y el retorno. Cada arpillera se transformó en un acto de memoria viva, denunciando cómo la violencia y el sufrimiento del pueblo palestino siguen presentes hasta nuestros días.
Durante la marcha, entre banderas palestinas, pancartas y consignas de solidaridad internacional, se hizo sentir con fuerza que la Nakba no es solo un hecho del pasado, sino una realidad que continúa desarrollándose en Palestina ocupada. Las y los asistentes denunciaron los constantes ataques militares sobre Gaza, la destrucción de viviendas, escuelas y hospitales, así como el asesinato de miles de civiles, entre ellos niños y mujeres, producto de los bombardeos y del bloqueo impuesto sobre el territorio palestino.
En medio del recorrido por el bandejón central de Viña del Mar, las voces de solidaridad se multiplicaron exigiendo el fin de la ocupación, el cese de los ataques contra la población civil y el respeto al derecho internacional y a los derechos humanos. A 78 años de la Nakba, la resistencia palestina sigue siendo símbolo de memoria, identidad y lucha de un pueblo que se niega a desaparecer.
Viña del Mar 16 de mayo 2026