A 19 años del asesinato del trabajador forestal Rodrigo Cisterna Fernández, su memoria sigue viva en cada jornada de lucha de la clase trabajadora. Tenía solo 26 años cuando fue asesinado el 3 de mayo de 2007 en Laraquete, provincia de Arauco mientras participaba de una protesta legítima por mejores condiciones laborales frente a la planta de celulosa Horcones.
Fue en medio de esa lucha, en un contexto de abuso patronal y represión sistemática, que las Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile abrieron fuego contra él, arrebatándole la vida. Rodrigo había respondido con dignidad a la violencia policial, enfrentando la represión luego de que la policía destruyera herramientas y vehículos de los trabajadores. Su acción no fue un acto aislado, sino la expresión de la rabia acumulada de un pueblo explotado por las forestales y defendido a balas por el Estado.
Rodrigo Cisterna se transformó en símbolo de lucha, en bandera de combate contra la explotación capitalista.