martes, 20 de octubre de 2026

La Caravana de la Muerte, liderada por Sergio Arellano Stark, delegado personal del dictador Augusto Pinochet, recorrió distintas zonas del país a bordo de un helicóptero Puma del Ejército, dejando a su paso una huella de terror y muerte. Por el sur, se desplazó desde Rancagua hasta Puerto Montt, mientras que por el norte recorrió desde La Serena hasta Iquique. Sus víctimas fueron trabajadores, estudiantes, campesinos, dirigentes políticos y sindicales, muchos de ellos detenidos por agentes del Estado tras el golpe militar de 1973. Numerosos prisioneros fueron ejecutados sin juicio, y sus familias quedaron marcadas por el dolor, la incertidumbre y la búsqueda de verdad y justicia. La Caravana de la Muerte se convirtió en uno de los episodios más brutales de la represión de la dictadura cívil militar, dejando una herida profunda en la memoria histórica de Chile. A décadas de estos crímenes, la exigencia sigue vigente: verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Porque la memoria de quienes fueron asesinados y desaparecidos no se borra, y la lucha contra la impunidad continúa.