domingo, 10 de mayo de 2026

El 10 de mayo de 1975 el poeta salvadoreño Roque Dalton es asesinado por sus propios compañeros de la guerrilla del Ejército Revolucionario del Pueblo.


En cuatro días más hubiera cumplido 40 años. En medio de una fuerte puja interna, un grupo se separa del ERP y esto lleva a la decisión de matar a varios militantes, entre ellos el poeta, al que acusan delirantemente de "pertenecer a la CIA". Habría sido ejecutado al pie del volcán de San Salvador junto a José Armando Ortega. Los cuerpos nunca aparecieron y recién en 1998 se extendió un certificado de defunción. La carrera literaria de Dalton se había iniciado en 1957 con la publicación de Mía junto a los pájaros. Otros títulos: El turno del ofendido, Los testimonios, Taberna y otros lugares y Pobrecito poeta que era yo…
.
Del prólogo de Mario Benedetti al libro Atado al Mar y otros poemas:
ROQUE DALTON (1935-1975). Nació en el barrio San Miguelito, en San Salvador, capital de El Salvador, el 14 de mayo de 1935. Hijo de Winnall Dalton y de la salvadoreña María García Medrano. Educado en el colegio de jesuitas externado, de San José, estudió luego jurisprudencia, ciencias sociales y antropología, en universidades de El Salvador, Chile y México. Con otros escritores de izquierda, fundó en 1956 el Círculo Literario Universitario. En 1956, 1958 y 1959 obtuvo el Premio Centroamericano de Poesía, otorgado por la Universidad de El Salvador. Fue varias veces encarcelado en su país, por motivos políticos, e incluso condenado a muerte en 1960, pero la sentencia no se cumplió, gracias a que el dictador José María Lemus cayó sólo cuatro días antes de la fecha fijada para la ejecución. Más de una vez consiguió escapar de las prisiones, en alguna ocasión con la complicidad de un terremoto. Vivió como exiliado político, en distintas épocas, en Guatemala, México, Checoslovaquia y Cuba.
En 1969 obtuvo el Premio Casa de las Américas, en el género poesía, con Taberna y otros Lugares, el más conocido y para la mayoría de los críticos el mejor de sus libros. Recorrió Vietnam y Corea. Enrolado en el Ejército Revolucionario del Pueblo, organización salvadoreña, regresó clandestinamente a su país, y el 10 de mayo de 1975, sólo cuatro días antes de cumplir 40 años, fue asesinado por una fracción de la misma organización a la que pertenecía. Tardíamente, el principal responsable del grupo que decidió su eliminación, Joaquín Villalobos, reconoció que la misma había sido un trágico error.
Ante su país pequeñísimo, que Gabriela Mistral bautizó para siempre como el Pulgarcito de América, Roque tuvo una actitud de amor/odio (Víctor Casaus la califica de «relación amorosa y doliente») que impregna su poesía de una inagotable movilidad dialéctica. La idea básica de Roque es que en El Salvador (uno de los países de América donde los pobres son más pobres y que ha vivido siempre asediado por la violencia) existe una injusticia consolidada, y en sus versos va dejando incuestionables signos del estado de ánimo a que lo lleva esa comprobación: «Patria dispersa: caes / como una pastillita de veneno en mis horas. / ¿Quién eres tú, poblada de amos, / como la perra que se rasca junto a los mismos árboles / que mea?» y también: «¿A quién no tienes harto con tu diminutez?». Sin embargo, en el fondo de todo ese sarcasmo hay un imborrable trazo de amor. El poeta ridiculiza al falso país en que se ha convertido su país verdadero, pero sigue amando y añorando a este: «País mío vení / papaíto país a solas con tu sol / todo el frío del mundo me ha tocado a mí / y tú sudando amor amor amor».
.
Acta
En nombre de quienes lavan ropa ajena
(y expulsan de la blancura la mugre ajena).
En nombre de quienes cuidan hijos ajenos
(y venden su fuerza de trabajo
en forma de amor maternal y humillaciones).
En nombre de quienes habitan en vivienda ajena
(que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel).
En nombre de quienes comen mendrugos ajenos
(y aún los mastican con sentimiento de ladrón).
En nombre de quienes viven en un país ajeno
(las casas y las fábricas y los comercios
y las calles y las ciudades y los pueblos
y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes
son siempre de otros
y por eso está allí la policía y la guardia
cuidándolos contra nosotros).
En nombre de quienes lo único que tienen
es hambre explotación enfermedades
sed de justicia y de agua
persecuciones condenas
soledad abandono opresión muerte.
Yo acuso a la propiedad privada
de privarnos de todo.