Hace pocos momentos, el tribunal absolvió a Claudio Crespo, ex funcionario de Carabineros, responsable de haber dejado ciego a Gustavo Gatica el 8 de noviembre de 2019, en el contexto del estallido social.
La jueza dictaminó que no existió delito, argumentando que no hubo dolo en la acción, pese a las múltiples pruebas, testimonios y al daño irreversible provocado a Gustavo.
Esta decisión vuelve a confirmar lo que las víctimas y organizaciones de derechos humanos han denunciado durante años: en Chile, la justicia no es igual para todos. Mientras el Estado mutiló, torturó y reprimió al pueblo que se manifestó por dignidad, hoy protege a los responsables y garantiza su impunidad.
La absolución de Crespo es una bofetada a Gustavo Gatica, a su familia y a todas las personas que perdieron la vista, la libertad o la vida durante la represión. Es también un mensaje peligroso: que las violaciones a los derechos humanos pueden quedar sin castigo.
¿Qué mierda es la justicia chilena, que absuelve a quienes dispararon a los ojos del pueblo y condena a quienes luchan por una vida digna?
Memoria, verdad y justicia. Sin impunidad.