EDITORIAL MAPUEXPRESS: (¡¡PETÜ MONGELEINÑ KOM PUCHE MAPUCHE, PETÜ MONGELEINÑ!!)
La presencia Mapuche es la que no quieren reconocer pequeños
pero poderosos sectores del Estado, la Academia, el gran empresariado y
la corrupta clase política chilena, y ese no reconocimiento es lo que
sigue imponiendo violencia, discriminación y despojo de los recursos
naturales en los territorios de Wallmapu, pero también genera violencia
al interior de la sociedad chilena.
Por: Equipo Mapuexpress
La cifras dadas a conocer este martes del Censo de población
realizado en 2012 informan que 1.508.722 personas se declararon Mapuche.
Esto representa el 9,9 por ciento del total de personas, 16.634.603,
que viven en el territorio chileno y en el territorio ancestral llamado
Wallmapu.
Llama la atención que en los últimos tres censos las cifras han
recorrido una impresionante ruleta rusa. En 1992 el Censo afirmó que
1.281.651 personas eran mapuche incluidas las menores de 14 años. En
2002 esta cifra disminuyo a 604.000. y Ahora los números se elevaron por
sobre el millón y medio.
La diferencia de cifras representa de alguna forma, por un
lado la desprolijidad e intención política que en ciertas
administraciones se han impuesto al interior del Instituto Nacional de
Estadísticas. Pero también significa la constante lucha entre un sector
de funcionarios públicos, académicos y políticos por invisibilizar y
hacer desaparecer de las estadísticas al pueblo Mapuche, por una parte, y
otro sector que maniobra para realizar su labor con profesionalismo y
realismo histórico.
A esto hay que agregar que, además de las diferentes preguntas
en estos tres censos y la forma como se plantearon y se llevaron a
terreno, en el aumento de las personas que se reconocen como Mapuche
existe el avance de la justa protesta social mapuche con causas
ejemplares de defensa y recuperación de territorios, historia, economías
y espiritualidad. No son solo variables estatales las que arrojan que
en Chile existimos 1 millón 500 mil Mapuche, sino que a pesar de la
maquinaria de marginación, discriminación y racismo de ciertos sectores
chilenos, nuestras familias, comunidades y organizaciones han
establecido un piso firme de autoreconocimiento, autoidentificación y
búsqueda y desarrollo del lugar que nos corresponde en el Cono Sur de
América y en el Mundo.
El Censo de 2012, tal como el del año 1992, devela que Chile
tiene una condición de Plurinacion. Sabemos que la sociedad chilena
entiende que en estos territorios coexisten varios Pueblos. Y el Pueblo
Mapuche tiene una presencia notable en diferentes áreas de la vida
social, política, cultural, espiritual y económica de las instituciones
públicas y privadas, y por supuesto en la sociedad civil chilena, pero
además mantiene sus propias instituciones y formas de vida tanto en las
ciudades como en las comunidades locales.
La presencia Mapuche es la que no quieren reconocer pequeños pero
poderosos sectores del Estado, la Academia, el gran empresariado y la
corrupta clase política chilena, y ese no reconocimiento es lo que sigue
imponiendo violencia, discriminación y despojo de los recursos
naturales en los territorios de Wallmapu, pero también genera violencia
al interior de la sociedad chilena.
No está demás señalar que las cifras son determinantes para
los presupuestos en políticas públicas y queda de manifiesto los
ocultamientos y la enorme discriminación en este item, porque mientras
en Chile la población indígena es más del 11%, y resulta que para
políticas indígenas se destina solo el 0,3 % del presupuesto público
nacional.
Pero a pesar de cifras de cantidad de personas y/o de
presupuesto, lo que devela el Censo 2012 es que el Pueblo Mapuche está
más vivo que nunca y que existe un reconocimiento de la identidad por
parte de los Mapuche que va acompañada de una demanda histórica al
pueblo chileno a reescribir la historia. Pero también este Censo llama a
reconocer el despojo económico, territorial y cultural que ha ejercido
el Estado de Chile y a aceptar que los pueblos que conviven en este país
demandan hace décadas el respeto a las identidades territoriales y sus
economías y a reconocer la plurinacionalidad de estos territorios.
LEER MÁS EN: