La doctrina estadounidense más conocida y que históricamente se ha asociado con la intervención y control en Latinoamérica es la Doctrina Monroe (1823), bajo el lema "América para los americanos", que advertía a potencias europeas contra la colonización, pero que EE. UU. interpretó para justificar su propia hegemonía y control sobre la región, visto a menudo como un "patio trasero". Recientemente, bajo el nombre de "Corolario Trump" o "Doctrina Donroe", se ha revivido esta idea de dominación para enfrentar amenazas externas, consolidando una visión intervencionista.