martes, 23 de diciembre de 2008

CARTA ABIERTA DE VICTOR SALAS: BUENA MEMORIA O SERÁ EL FIN DE AÑO??

Ayer se cumplieron siete meses desde que un policía con traje de Robocop me dejó ciego.
Después de haber estado en Chaitén y haber comido cenizas junto a la familia de don Aniceptor García en Futaleufú para mostrarle al mundo el desastre de la naturaleza, había que trasladarse a Valparaíso para mostrar ese otro desastre. La regla de oro dice que debo retratar la realidad sin alterarla con mi presencia, y es así como al fotografiar a una multitud que quería avanzar hasta el Congreso Nacional, también corrí para denunciar a un grupo de carabineros montados golpeando criminalmente a gente desarmada y en su mayoría mujeres, sin embargo esa regla no se la enseñaron al cobarde blindado que me golpeó y me transformó en noticia. Como desde aquel día no he podido trabajar, no dejo de pensar en que esos uniformados que se hacen llamar defensores del orden están libres e impunes, quizás el golpe no solo me afectó la vista sino también el cerebro. Desde ese entonces, creo, tengo derecho a opinar del terrorismo policial que impera, ya que ellos mismos me "invitaron" a ser parte de los cientos o miles de chilenos que creen al igual que yo que la justicia no es igual para todos. Me diseñé una armadura invisible para poder ver con impotencia junto a mi familia el desfile de declaraciones emitidas mientras yo permanecía postrado en una cama con la incertidumbre de quedar tuerto. Cómo olvidar por ejemplo, y aunque la Constitución Política de Chile en su artículo 19 diga lo contrario, para el ex Subsecretario de Carabineros y del Interior Felipe Harboe: "lamentablemente pueden darse estas situaciones", (ahora pretende legislar también). O al Director de Carabineros Eduardo Gordón, anunciando medidas disciplinarias para los uniformados... ¿Será que no lustraron sus botas antes de golpear a la gente ?. O cómo olvidar su entrevista al diario La Segunda eludiendo su obligación de investigar manifestando: "...no hay imagen del preciso momento en que es herido". O cómo olvidar al también uniformado Jaime Vasconcellos declarando que: "en ningún momento Víctor Salas quiso denunciar el hecho", o que me prestaron primeros auxilios, entre una serie de mentiras intentando desacreditar las pruebas y los testigos. Mientras yo sigo ciego en mi casa, los sinvergüenzas y los criminales siguen en sus cargos, unos derraman lágrimas de cocodrilo emocionados al lanzarse a la piscina de los candidatos a legislar y otros con olor a fascistas intentan aprobar el siguiente proyecto ley: "El que maltratare de palabras a uno de los integrantes de Carabineros de Chile, en el ejercicio de sus funciones, o con conocimiento de su calidad de miembro de esa Institución, sufrirá la pena de prisión en su grado mínimo más una multa de 3 UTM a beneficio fiscal". Al parecer la justicia es realmente ciega al igual que yo de mi ojo derecho, pero definitivamente, no igual para todos. (Fuente Trinchera de la imagen)