Hasta hace unos pocos años atrás, esta hermosa caleta vivía en las rencillas simples de una familia cualquiera: roces pequeños, uno que otro enojo, alguna mala cara, pero nada más que eso entre la felicidad de un pueblo que desarrollaba su vida en torno a un mar propio, donde cada uno era dueño tanto como el compañero. Pero CELCO clavó sus colmillos como la peor fiera, destruyendo un pueblo que hoy se mira con odio, se ataca y se trata como enemigo. Un pueblo dividido entre quienes se vendieron y quienes no al demonio forestal. ( por Isabel Valentina www.surgencia.com )