sábado, 26 de abril de 2008
A LOS COMBATIENTES DEL MRTA
La muralla de la embajada de Japón en Perú
La muralla veía desfilar frente a ella a una gran cantidad de humanos perteneciente a lo mas granado de la alta sociedad peruana; diplomáticos, congresistas, políticos, empresarios, generales, altas autoridades civiles, militares y eclesiásticas; todas ellas en un vergonzoso carnaval de opulencias y derroche, lo que era una bofetada mas a un pueblo azotado por la miseria como el peruano.
Pero eso a la muralla no le sorprendía, siempre veía lo mismo, siendo la muralla del salón principal de la embajada japonesa en Perú había tenido el privilegio o la desgracia de conocer muy de cerca de este mundo diplomático.
Lo que si le parecía extraño, era la actitud nerviosa de los mozos, quienes, por su piel tostada, sus ojos pequeños y sus pómulos salientes, se notaban a simple vista que eran de origen indígena.
La respuesta a su inquietud llegó cuando varios de esos mozos irrumpieron en el salón portando fusiles y gritando a viva voz”VIVA PERU LIBRE “, “LIBERTAD A NUESTROS HERMANOS PRISIONEROS”.
Luego cambiaron su vestimenta servilista por la de combatientes
La muralla de la embajada se dio cuenta
1° Que ellos no eran hijos malinche y de Viracocha. Eran hijos de Inti y tupac.
2° Que no eran mozos de la burguesía; eran combatientes de su pueblo
3° Que sus rostros no tenían la palidez temerosa que exhibían los militares presentes. Tenían el rostro altivo y el brillo de sus ojos eran de aquellos que verdaderamente estaban dispuestos a dar su vida por la patria, la verdadera patria, la de todos.
El mundo entero vio como unos niños-guerrilleros se apoderaban de la embajada gritando a los cuatro vientos: “SEÑORES, POR AHORA SE ACABO LA DIVERSION, QUEREMOS A NUESTROS HERMANOS”.
Por supuesto que los medios de desinformación dijeron que: “NO PODIAN TOLERAR QUE TERRORISTAS PUSIERAN EN PELIGRO A GENTE INOCENTE”
El gobierno peruano, la C.I.A , el pentágono , con la complacencia de los gobiernos seudo democráticos comenzaron a armar la maquina represora.
Mientras, dentro de la embajada, los días comenzaron a pasar lenta y peligrosamente.
La muralla del salón principal tenía una visión muy distinta; ella los había visto en su intimidad, los había escuchado y ya después de varios días, ya le simpatizaban.
Los muchachos-guerreros, encerrados ya tantos días necesitaban
U2n rato de esparcimiento, y siendo tan jóvenes no se les pudo ocurrir idea mejor que jugar una hermosa “pichanga”. En la pared apoyaron unos fusiles dando la medida de los arcos, con unos pasamontañas hicieron el balón y….
Comienza el partido “la pelota la tiene el muchacho de fusil terciado , se la pasa al niño de boina …este hace una finta ,se pasa a un jugador..centra ..el joven de bigotitos incipientes salta , la amaga …se pasa a uno..dos ..tres jugadores..chutea y …GOL…
GOOOOOOOOOOOOOL ..GOL..GOL ..GOOOOOOOL.
Los niños-milicianos se abrazan felices en el centro de la cancha-salón , el estadio…el estadio estalla en mil pedazos destrozando al golero y sus compañeros, desde el centro de la cancha un forado negro vomita decenas de monstruosos ejecutores , quienes masacraron a todos los jóvenes-guerreros-niños-jugadores-soñadores…
La maquina represora había funcionado.
Una vez que estuvieron seguros que no hubiese ningún sobreviviente comenzó el vergonzoso show de la muerte.
Rodeado de sus guardias pretorianos hizo su entrada el cobarde Fujimori quien con su repulsivo pie daba temerosamente vuelta
los cuerpos de los asesinados, tomando la precaución de no mirar
a sus ojos.
Esa noche, la muralla de la embajada japonesa en Perú, lloró
……yo también.
JUICIO Y CASTIGO AL ASESINO FUJIMORI
Chino Montoya “El Kiosko” radio 1 de Mayo