viernes, 1 de mayo de 2026

Valparaíso hoy conmemoró el 1° de Mayo en sus calles





Valparaíso hoy conmemoró el 1° de Mayo en sus calles, en una jornada marcada por un fuerte contenido político y organizativo. El llamado fue impulsado por la Coordinadora Antiimperialista en conjunto con organizaciones populares, la coordinadora por Palestina, familiares de ejecutados políticos y agrupaciones de derechos humanos, configurando un bloque que buscó levantar una voz propia desde los sectores movilizados.Este espacio marcó distancia de la marcha convocada por la CUT, evidenciando profundas diferencias políticas. Las críticas apuntaron al rol que cumple la central sindical en su relación con el Estado y el empresariado, cuestionando las lógicas de negociación que han significado retrocesos en las demandas históricas de la clase trabajadora, debilitando la autonomía y la capacidad de lucha del movimiento sindical.La movilización se inició en la Plaza Sotomayor, recorriendo las calles céntricas de Valparaíso en una marcha que combinó memoria, denuncia y organización. Durante el trayecto se levantaron consignas contra la precarización laboral, el alza del costo de la vida, la criminalización de la protesta social y la militarización de territorios, especialmente en el sur del país. Asimismo, se expresó una fuerte solidaridad internacionalista con el pueblo palestino y Cuba denunciando al imperialismo y las políticas de ocupación.Al llegar al Memorial de los Detenidos Desaparecidos de la V región, el acto central adquirió un carácter profundamente político y simbólico. Las intervenciones de dirigentes y vocerías hicieron un llamado a reconstruir tejido organizativo desde abajo, fortaleciendo la articulación entre trabajadores, pobladores y distintas expresiones del movimiento social. Se insistió en la necesidad de retomar la organización en los espacios laborales y territoriales, como herramienta clave para enfrentar el escenario actual.En ese sentido, la jornada no solo fue de conmemoración, sino también de proyección: se planteó la urgencia de avanzar hacia formas de organización más combativas, autónomas y solidarias, capaces de disputar poder real y levantar un proyecto político desde los pueblos. En un contexto de crisis social y desconfianza institucional, el llamado fue claro: la reorganización de la clase trabajadora y los sectores populares aparece como una tarea urgente e ineludible.