jueves, 11 de noviembre de 2021

Un 11 de nov de 1983, Sebastian Acevedo Becerra se inmoló frente a catedral de Concepción, para pedir libertad de sus hijos Galo y María Candelaria, arrebatados por la CNI.




Estaba angustiado. Pedía que la CNI le devolviera a sus dos hijos, detenidos ilegalmente. Fue al Arzobispado de Concepción, recorrió comisarías y salas de prensa, conversó con autoridades civiles y militares. Pero a Sebastián Acevedo nadie lo ayudó. El 11 de noviembre de 1983 se instaló afuera de la Catedral penquista, se roció con bencina y se prendió. Moriría horas después. Su deceso conmovió al país e inspiró el décimo capítulo de Los archivos del cardenal. Hoy sus hijos recuerdan a Sebastián Acevedo con orgullo, convencidos de que el sacrificio de su padre les salvó la vida.
Sebastian Acebedo Becerra en la memoria viva.
Radio Primero de Mayo