jueves, 12 de agosto de 2010

Comunidades recuerdan con rogativa a Jaime Mendoza Collío en primer aniversario de su crimen

Cientos de mapuches han arribado hasta la comunidad Requem Pillan de Ercilla, para conmemorar el primer aniversario del crimen del joven comunero. Su deceso ha estado rodeado extrañas situaciones que involucran a Carabineros y por los cuales los abogados de la familia demandan una investigación imparcial. Comunidades de todo el País Mapuche se han dado cita en el fundo San Sebastián para realizar una rogativa y recordar a Jaime Mendoza Collío, asesinado por Carabineros hace un año en Ercilla. Se trata de cerca de 300 personas que se mantienen en el citado predio, en cuyas cercanías el 12 de agosto de 2009 murió el joven de 24 años tras recibir un impacto de bala por la espalda, disparado por un efectivo del GOPE de Carabineros.

Cabe recordar que en días previos, una reunión sostenida por la familia del fallecido comunero junto a Sergio González, propietario del Fundo San Sebastián y el intendente Andrés Molina, permitió que las actividades conmemorativas se realicen hoy en dicho predio, reclamado históricamente por la comunidad a la cual pertenecía Jaime. Sin embargo, la autorización de ingresó solo fue otorgada a la familia directa del comunero, no siendo extensiva para los cientos de invitados externos.

Crimen alevoso

Desde un comienzo el deceso de Mendoza Collio estuvo rodeado de extrañas situaciones que involucran a Carabineros y por los cuales los abogados de la familia demandan una investigación imparcial. En este caso se encuentra procesado el Carabinero del GOPE, Miguel Jara Muñoz, como autor del disparo por la espalda que le provocó la muerte al comunero. La autopsia reveló que el proyectil ingresó por la espalda y salió por el tórax. Investigaciones posteriores determinaron además que los impactos de perdigones hallados en el chaleco antibalas y el casco del policía involucrado fueron realizados con posterioridad al crimen.

Este antecedente derribó, a juicio de la defensa de la familia del comunero, la versión entregada por el jefe de la IX Zona de Carabineros, general, Cristian Llévenes y que fue respaldada en su momento por el entonces subsecretario del Interior, Patricio Rosende, respecto a que el efectivo del GOPE utilizó su arma de servicio para responder a un ataque con arma de fuego. El propio uniformado declaró en la causa que fue emboscado, que le dispararon en cuatro ocasiones y que en una de ellas se puso en posición fetal cuando no pudo arrancar, recibiendo todos los perdigones en el casco y en el chaleco. El citado peritaje balístico fue solicitado a la PDI por el fiscal Militar de Malleco, Rodrigo Vera Lama.

Otro peritaje realizado en el Laboratorio de Criminalística de la PDI en La Serena reveló que en las manos de Jaime Mendoza Collío no había restos de pólvora, lo que concluyó que no efectuó disparos antes de ser abatido. Efectivos de la PDI revisaron a su vez con un detector de metales las inmediaciones de la escena del crimen y no encontraron señales que evidenciaran el uso, por parte de los mapuches, de armas de fuego durante el desalojo policial. Según informó a Azkintuwe el abogado de la familia Mendoza-Collío, Lorenzo Morales, en la causa sólo quedarían las últimas diligencias que consisten en las declaraciones de dos comuneros mapuches que fueron testigos del homicidio.

 Para el abogado Morales, tal declaración sería vital y vendría a reforzar la versión que ambos habrían entregado hace meses a una emisora local, sólo que aquella vez fue informal "y en términos periodísticos para la prensa", apuntó. "No fue cosa fácil convencerlos -agregó- pero ellos están dispuestos a declarar ante el fiscal militar y viajar hasta la Corte Marcial de Santiago la primera quincena de agosto. Con esto, se cerraría esta investigación que ya se encuentra agotada". Los testigos serían dos comuneros de la comunidad Requem Pillán que se encontraban en el grupo que integraba Jaime Mendoza Collío cuando fueron reprimidos por Carabineros. Fuente www.azkintuwe.org